sábado, 7 de septiembre de 2019



La preciosa cala de L'Estany en el pueblo costero de L'Ametlla del Mar inspira a gente como yo, que está siempre atenta a las señales que la Madre Naturaleza envía para despertar nuestros sentidos, lapidar nuestra sensibilidad y hacernos reflexionar sobre las grandezas y las pequeñeces de la vida.

Le dedico un humilde poema...



L'Ametlla del Mar

Ametlla, almendra, amígdala
Sea cual sea su etimología
Tus aguas gritan en las piedras
Como gritan mis pensamientos en mi cabeza

Veo a tus piedras, cáscaras de almendras
Soportaren la fuerza de tus aguas
Que se arrinconan en tus recónditos

Tus piedras son como los agujeros de mi corazón
Estos dejados pelas desilusiones de la vida
Por las esperanzas vanas que alimenté

Tus recónditos son para mí cuevas, escondrijos
Reminiscencias de nuestros ancestros
Que te buscaban para protegerse

Quiero protegerme también
Quiero seguridad contra las fuerzas externas
Aquellas que golpean mis pensamientos

Mis pensamientos son aguas agitadas que golpean mi ánimo
A veces se lanzan con fuerza contra las rocas
Después retroceden para dar descanso

Pero no solo de agua y piedra está hecha la cala
Hay un precioso cielo, que hoy estaba muy azul
Y que como fuerza vital, renueva mis fuerzas

La almendra ya nació así
L'Ametlla también
Nadie culpa a nadie
Todo es vida, así es la vida, y no hay culpables





Fotos: Maria Pilar Arantes

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