sábado, 2 de mayo de 2020


Hace tiempo que digo creer que estamos viviendo una especie de 2º Movimiento Arts & Crafts, aquellas bases idealista que fueron propuestas a finales del siglo XIX inicialmente por William Morris (1834-1896), y que se esparcieron por varios países de Europa continental y Estados Unidos.

Mientras que los artistas del Arts & Crafts del siglo XIX estaban asustados con la pérdida de la funcionalidad y calidad de los productos hechos por la industria (más interesada en el volumen del que en el buen resultado), nosotros, los que vivimos en el primer cuartel del siglo XXI, en todas las partes del mundo, estamos asustados es con la posibilidad de la pérdida de identidad.

En este “instintivo” 2º Movimiento Arts & Crafts mundial la identidad de cada país, ciudad o aún el más sencillo poblado es exaltada casi que naturalmente como una necesidad de afirmación de la importancia de mantenerse en la memoria y materializar nuestras historias, nuestras raíces, los hechos de nuestros antepasados que moldearon nuestra personalidad, nuestro modo de vida, tantas cosas de nuestra cultura y nuestros valores. Felizmente estamos cada vez más conscientes de lo cuanto es preciosa la diversidad , la belleza en la diferencia, la suma de las partes.
Joana Vasconcelos - collage de fotos (Fuente de las fotografías: Instagram de la artista).
Pues es sumando las partes de espectaculares trabajos en crochet, en tricot, de costura la mano que la artista plástica portuguesa Joana Vasconcelos (París, 1971) reafirma el valor del trabajo artesanal y de la cultura regional en algunas de sus colecciones y series que ya fueron expuestas en los museos más importantes del mundo. Un trabajo que cuenta con la cooperación de decenas de artesanos, de cuyas manos hábiles son creadas las piezas que componen desde pequeños objeto a las gigantes e impresionantes instalaciones idealizadas por Joana.

Joana es una artista con una capacidad creativa y productiva impresionantes. Un criterioso sentido de organización procesual y logístico digno de una gran administradora. Esta cualificación tan racional de Joana Vasconcelos es una de las partes de su inteligencia multidisciplinar que permite que obras que envuelven procesos complejos sean realizadas. Pero es su inteligencia artística, emocional y creativa que da vida a sus ideas tan originales, osadas e inolvidables.
Artesanos de la equipe de Joana Vasconcelos trabajando (Fuente: Instagram de la artista).
Mirar los trabajos de Joana es un disfrute para los ojos y para a imaginación. Uno sin-fin de detalles por descubrir; obras que puedes pasar por dentro y en vuelta; formas que llevan a la pareidolia, provocan las imaginación y nuestra creatividad. A la vez, el espectador es convocado a la responsabilidad, y es llevado a reflejar sobre los impactos que nuestro modo de vivir genera en nuestra sociedad y en el mundo. La valorización de la cultura de Portugal, pero también de otros países es explícita y a la vez denuncia: inmigración, prejuicio, radicalismo, feminismo, consumismo, vanidad son algunos de los duros temas conjugados con bellísimos trabajos artísticos que pueden unir festividad y humor como contraste. Menea con tus entrañas, pero como su trabajo es hermoso, super bien acabado y creativo, no encuentras las escusas para huir de él e instintivamente eres llevado a reflejar acerca de su mensaje de fondo.

A partir de 2002 Joana parece entrar de cabeza en ese mundo Arts & Crafts, y comienza a incluir en muchas de sus obras trabajos artesanales de los más tradicionales como el tricot y costura de vestimentas típicas regionales, que dan forma la obras como “Blup” y “Burka”. Sobre esta última, Joana nos cuenta en su web: 

Un cuerpo constituido por varios tejidos, sucesivamente solapados, inspirado en un traje regional portugués - las siete faldas de Nazaré - es rematado, a partir del tope, por un último tejido: la burca, ropa de tradición islámica destinada a cubrir enteramente la silueta femenina. Este mismo cuerpo es repetidamente sujeto a movimientos alcista lenta y consecuente caída abrupta sobre un escenario - como los movimientos de la guillotina o del condenado a la horca.
Vea el vídeo de la instalación Burka haciendo clic AQUÍ 

Burka, 2002
Tejidos, hierro metalizado y termolacado , escenario de MDF pintado, cabos de acero, poliuretano, sistema eléctrico, motor, temporizador.
670 x 600 x 500 cm
Colección MUSAC, Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León, León.
(Créditos de las imágenes: www.joanavasconcelos.com)
Blup, 2002
Azulejos industriales, tricot de lana hecho a la mano, malla industrial, MDF
210 x 150 x 100 cm
Colección Fleiss, París
(Créditos de las imágenes: www.joanavasconcelos.com)
En 2004 inicia su serie “Valquírias”, un trabajo impresionante que llegó hasta 2019 con 15 instalaciones diferentes, una por año, una para cada Valquíria. En este trabajo a artista contó con los artesanos locales para confeccionar las piezas que den forma a sus obras, culminando en el aspecto que, a mío ver, rescata este concepto más puro del “Arts & Crafts” de William Morris y sus contemporáneos sobre el trabajo artesanal. Un mensaje que llegó la diferentes países de Europa y al EE. UU., expuestas en los museos más famosos. Joana nos quiebre sobre esta serie en su web: 

Estos personajes femeninos de la mitología nórdica, encargues de seleccionar los más bravos y valerosos guerreros muertos en combate, sobrevolaban los campos de batalla montadas en caballos alados con el objetivo de reclutar los futuros guerreros de Odin, soberano del reino de los dioses. Suspensos a partir del techo, los enormes, extraños e distintos cuerpos textiles de las Valquírias de Joana Vasconcelos parecen también sobrevolar los espacios en prospección de materia noble para tareas divinas. Conocedora de la riqueza y de la importancia que la artesanía de Nisa alcanza en su máxima expresión, Joana Vasconcelos propuso, en estrecha colaboración con los artesanos locales, la creación de una obra que reúne algunos de los mejores ejemplares de los bordados y alfarería pedrada del municipio. Desplazando estos objeto impares de sus habituales funciones y subvirtiendo la familiaridad y domesticidad con que habitualmente nos son presentados, Joana Vasconcelos reinterpreta, a la luz de la contemporaneidad, los valores estéticos evidenciados a través de las diferentes técnicas y temas característicos de la artesanía nisense.
Joana Vasconcelos es una artista contemporánea que retrata nuestro tiempo a través de obras con una calidad que expresa su respeto por las personas y por la vida. Transpira creatividad, competencia y coraje en el abordaje de sus temas, sin herir, pero sabiendo que algunos saldrán tocados tras contemplar sus trabajos. 
Un “¡bravo!” para el hecho de que el arte sea cíclico, pero siempre se renueva! ¡Bravo! A William Morris, y ¡bravo! a Joana Vasconcelos!

Valquíria #1, 2004
Tricot y crochet de lana hechos a la mano, tejidos, poliestireno, poliéster, cabos de acero.
160 x 130 x 250 cm
Colección Manuel de Brito, Palacio Ángeles, Algés
(Créditos de las imágenes: www.joanavasconcelos.com)

Valquíria Enxoval, 2009
Bordados de Nisa y otros bordados, aplicaciones en fieltro, renta de bilros, frioleiras, alfarería pedrada, tricot y croché de lana hechos a la mano, tejidos, aderezos, poliestireno, poliéster, cabos de acero.
400 x 530 x 1400 cm
Cámara Municipal de Nisa.
Obra producida con la colaboración de artesanas de Nisa.
(Créditos de las imágenes: www.joanavasconcelos.com)


Valquíria Octopus, 2015
Croché en algodón hecho a la mano, aplicaciones en fieltro, malla industrial, tejidos, LED, aderezos, ventiladores, fuente de alimentación, cabos de acero.
1375 x 1630 x 3400 cm
Colección de la artista
Obra producida con la colaboración de artesanas de Nisa.
(Créditos de las imágenes: www.joanavasconcelos.com)

Valquíria Simone, 2019
Croché de lana hecho a la mano, tejidos, aderezos, LED, poliéster, ventiladores, microcontroladores, fuente de alimentación, cabos de acero
965 x 1220 x 3051 cm
Colección de la artista
(Créditos de las imágenes: www.joanavasconcelos.com)
Visite la web de la artista y descubra más de ese mundo increíble: http://www.joanavasconcelos.com/menu_pt.aspx
Fotografía de capa: https://elcultural.com/joana-vasconcelos-juega-a-lo-grande

sábado, 7 de marzo de 2020


Seguramente ya hayas visto un mueble con aspecto de otro que hayas visto antes. O un objeto que tenía colores o líneas que te hicieron recordar a un otro objeto de otro lugar que no te recuerdas de donde era. Y en cuanto a las pinturas, ya te preguntaste por que un mismo tema puede ser representado de formas tan distintas a lo largo de los siglos, cómo una escena llamativa de un mártir cristiano que siglos hace fue representada con 20 flechas clavadas en su pecho y 400 años después es representado con solamente una , ¿y muy encubiertamente?
El historiador Fritz Saxl nos explica todo eso. Y su estudio nos ayuda a entender los movimientos estéticos que nacen, mueren y pueden revivir tiempos después con un nuevo aspecto, pero que aún se permite percibir rasgos de su punto de origen.A partir del estudio de la obra iconográfica del Martirio de San Sebastián, hago una exposición sobre la evolución iconográfica de esa obra, a la luz de los estudios de Fritz Saxl. Este trabajo fue presentado para la asignatura de "Iconografía", del grado de Historia del Arte de la UNED; en la cual soy una de las académicas y en cuyo trabajo obtuve una nota de 9,80 (unos pequeños errores gramaticales, ahora ya solucionados, creo...).


San Sebastián (siglo III d.C.) era proveniente de familia noble, de Galia, y antes de ser considerado un santo por la iglesia católica en la Edad Media, fue un oficial de la guardia del emperador Dioclesiano, y gozaba de mucho prestigio y confianza. Era cristiano y por haber predicado a otros oficiales que se convirtieron a la fe, desagradó al emperador que mandó que le martirizasen. Le ataron a un árbol y le asaetaron. A pesar de ella, no fue eso el motivo de su muerte, como consta en la Leyenda Dorada, refiriéndose a los verdugos del mártir: "después de lo asaetearon, lo dejaron allí y se marcharon". Fue rescatado por mujeres piadosas, y tras recuperarse volvió a hablar con el emperador sobre la persecución a los cristianos. El emperador se enfureció y ordenó que le matasen a garrotazos y arrojasen en la cloaca máxima de Roma.

En las fuentes principales que son las Actas Martiriales, la Leyenda Dorada y pasajes bíblicos se encuentran elementos importantes que sirvieron de fuente de consulta para los artistas en distintos momentos. En la Biblia se encuentran innúmeros pasajes que hablan de las flechas como señal de fuerza, protección, venganza o victoria de Dios (Salmos 127:4; Salmos 45:5; Salmos 38:2; I Samuel 20:36; 2 Reis 13:18; I Samuel 20:20; Lamentaciones 3:12; etc.). También en la Ilíada, la epopeya griega describe a Apolo disparando flechas infectadas con la peste sobre el campamento griego durante la Guerra de Troya.
Figura 1: San Sebastián, Guido Reni, 1617-1619, óleo sobre lienzo, 170 x133 cm, Museo Nacional del Prado.
En la mitología griega, el dios Apolo era considerado el dios de la belleza. Además, era el dios de los atletas, pues instaló los Juego Píticos, lo que resalta sus buenos atributos físicos atléticos. En el mito griego, al menos en dos ocasiones aparece usando el arco y la flecha para realizar hazañas importantes: cuando mató a la serpiente Píton, tras ser engañado por una ninfa, y cuando mató a Ticio a flechazos por haber abusado de su madre. Era el dios flechador por excelencia.

En al menos dos importantes momentos del mito el árbol figura en su historia. El primero al vengarse de Marsias cuando éste retó a Apolo acerca de sus dotes musicales. Saliendo vencedor, Apolo aplicó el castigo a Marsias desollándolo vivo y colgándolo de un árbol para que pereciera. El segundo se refiere a Dafne, ninfa de quien Apolo se enamoró, pero quien fue impedida por su padre a relacionarse con el dios, y que por ese motivo fue transformada por su progenitor en un árbol de laurel.

Entre sus relaciones amorosas desafortunadas, Apolo se enamoró de Jacinto, que fue víctima de la venganza del dios-viento Bóreas, que le mató durante unas prácticas de lanzamiento de disco en el cual Jacinto fue golpeado por el disco desviado de su trayectoria por Bóreas, y murió.

Para la fe cristiana, San Sebastián es el simbol de la resistencia, pues fue gravemente herido y no murió. El cuerpo glorioso es el cuerpo que el alma viste después de la resurrección y del juicio final. Es motivo porque el mártir aparece casi siempre representado en el momento de su primer martirio, del cual salió vivo. El devoto que mira a los cuadros en que su sufrimiento es explícito se identifica y cree que, a él, el devoto, también le podrán pasar cosas terribles, pero saldrá victorioso. También es considerado el santo protector contra la peste (recordando a Ilíada). La tradición atribuye a su intercesión el fin de la peste que devastó Roma en el año 680. Y parece que fue a partir de entonces que San Sebastián fue considerado abogado contra la peste y otras enfermedades infecciosas. Es el tercero patrono de Roma, después de Pedro y Pablo.

El tipo fue ampliamente representado y pasó por muchos cambios a lo largo de los siglos. En las distintas representaciones a lo largo del tiempo, se percibe la diferencia entre quien no buscó la belleza plástica, sino el misticismo, de acuerdo con la época.

En la Edad Media se valora el hecho de San Sebastián no haber renunciado a su fe a pesar de todo martirio sufrido, y el milagro de que su cuerpo resistió a todas las heridas causadas por los flechazos. Las representaciones valoran la expresión facial del santo en actitud de resignación, mirando al cielo que se abre a la belleza eterna de la divinidad que le acoge en el martirio.

Como se puede observar en la figura 2, San Sebastián aparece con su cuerpo cubierto de flechas, y cercado por sus verdugos. En esa obra se puede observar los escritos de Jacobus de Voragine, en la Leyenda Dorada, que dice que "se convierte en un erizo por la cantidad de flechas". Fue la primera concepción siguiendo muy de cerca ese texto. No importan los atributos de belleza física, sino el sufrimiento y resistencia del mártir.

Igualmente, en las figuras 3 y 4, San Sebastián es representado con los mismos ideales estéticos, sin ninguna connotación erótica o de valorización de su belleza física.

Figura 2:  El martirio de San Sebastián y escenas de su vida, Giovani del Biondo, 1370, tríptico, óleo sobre tabla, Museo dell'Opera del Duomo, Florencia.
Figura 3: Martírio de San Sebastián, Anónimo, segunda mitade del siglo XV, temple sobre tabla, 86 x 60 cm, Museo Nacional del Prado.
Figura 4: El martirio de San Sebastián, Antonio del Pollaiuolo and Piero del Pollaiuolo, 1475, óleo sobre madera, 291,5 x 202,6 cm,  The National Gallery, Londres.
La mitad del siglo XV es el gran cambio. La Edad de Oro de San Sebastián se encuentra entre la segunda mitad de lo siglo XV hasta el XVI, con el Renacimiento. Como dijo la investigadora Maria Condor en su conferencia "San Sebastián, el Apolo cristiano", en la iconología el santo "pasa de lo sacro al profano; San Sebastián se rejuvenece, se desnuda, se convierte en escultura sin dejar de ser pintura, se hace pagano, seductor, homoerótico, sin dejar de ser santo. Se convierte en paradigma de belleza sin dejar de ser objeto de culto". 

El interés de los artistas renacentistas por los ideales clásicos despierta una búsqueda intensa por obtener la plasmación de una belleza ideal, una belleza antigua. Se rescatan elementos significativos del mito griego, además de las características típicas del arte clásico, tales como el cuerpo atlético de perfectas formas y proporciones, los elementos constructivos de la arquitectura clásica presentes en la escena de fondo o enmarcando el santo (pero a menudo en situación de ruina, plasmando la idea de la ruina como presentación de la superación del mundo clásico por el cristianismo), la perspectiva muy valorada, las características faciales típicas de la escultura clásica. 

Otro aspecto fue el rescate de las características de la personalidad del personaje mítico, y en el caso de San Sebastián, el Apolo que siempre ha tentado a las mujeres y a los hombres, haciendo surgir la figura andrógina y altamente sensualizada. El cuerpo desnudo que antes se quedaba en segundo plan en relación con toda la carga de sufrimiento imputado en el martirio, ahora asume el protagonismo. El desnudo era para el artista del Renacimiento su manera de lucirse, de exponer su habilidad y su conocimiento de la escultura antigua. Lo que han aprendido pintando Apolos y Venus, lo han aplicado en ese ejercicio de pintar los santos, por ejemplo, en la figura 5.

Figura 5: El martiro de San Sebastián, Guido Reni, 1615, óleo sobre lienzo, 129 x 98 cm, Capitoline Museums, Italia.
A través del ejemplo del tema del Martírio de San Sebastián se puede percibir con mucha claridad lo que expuso Saxl en su concepto de "continuidad y variación". El ciclo vital de un tipo. Desde el tipo que representa la resistencia de la fe cristiana, pasando por mutaciones en que el aspecto místico, a pesar de presente, da lugar al carnal, hasta llegar al punto en que casi se pierde la referencia total del que significó el martirio, como se poderá percibir en la figura 6.

Figura 6: San Sebastián, Bronzino, 1533, óleo sobre tabla, 87 x 76,5 cm, Museo Nacional Thyssen-Bornemisza.
En los siglos XVIII y XIX hay la decadencia del tema, pues no hay más la peste. El mártir no es casi representado. Antes de eses siglos ya se presentaba un San Sebastián desprovido de todo carácter místico. Citando más una vez a María Condor, "de mártir no tiene casi nada. Es un icono homoerótico, aparece cada vez más joven, sin verdugos, laico, cada vez menos flechas y menos heridas. No tiene nada más que una flecha. Todavía, la flecha justo en el corazón y en las manos da a entender que hay una ambigüedad entre las flechas del martirio y las flechas del amor, convirtiéndose casi en cupido (pues, incluso hay iconografía de cupidos atados en un árbol y las mujeres echándoles flechas para vengarse)".

Si no fuera por la continuidad de veneración al santo por parte de la iglesia católica, podríamos considerar, en el ciclo vital de las imágenes de Saxl, ¿la muerte de una imagen?


Bibliografía:
FRANCO LLOPIS, B.; MOLINA, Á.; VIGARA ZAFRA, J. A.: Imágenes de la tradición clásica y cristiana. Una aproximación desde la iconografía. Madrid, Editorial Universitaria Ramón Areces, 2018.

Otras fuentes de consulta:
- Ciclo de conferencias del Museo del Prado. Conferéncia:" San Sebastián, el Apolo cristiano", impartida por María Condor el 13 de enero de 2018. - disponible en Youtube, en el canal del museo, en:  San Sebastián, el Apolo cristiano
- https://www.museodelprado.es/coleccion/
- https://museodiocesano.es/2012/01/19/20-de-enero-san-sebastian/

Origen de las imágenes:
https://www.museodelprado.es/coleccion/
https://www.museothyssen.org/coleccion/artistas/bronzino/san-sebastian
https://www.nationalgallery.org.uk/



sábado, 25 de enero de 2020

En el arte de la escritura he tenido suerte una vez más. Después de ya haber sido seleccionada en el concurso de 2018 (Relatos de Fiesta), un otro relato fue seleccionado: el que escribí para el XIII Premios Literarios Constantí, edición de 2019 (Relatos de Escuela). La entrega de los certificados será el 2 de febrero de 2020, en Constantí, Tarragona, España. Digo que tuve suerte porque mi relato se escribió solo. La historia es verdadera y formidable y yo solo tuve la maravillosa misión de ponerlo en la forma de un texto. Estoy muy contenta porque puedo dejar registrado, y quizás perpetrado, un gran suceso de mi familia, de mi abuela paterna, de cuya historia de vida relato una pequeña parte, pero de gran valor, que siempre me ha encantado. Tal vez sea ese suceso la explicación para que yo, instintivamente, haya seguido la carrera de la docencia. Comparto, a continuación, mi relato. Gracias por leerlo.

EL ÁRBOL DE LA ESPERANZA 

   Esa historia es verdadera, tal como se cuenta. Demuestra lo cuánto es capaz de hacer una sola persona por su prójimo cuando tiene compasión, y nos enseña que nuestras habilidades se convierten en virtudes honorables cuando son utilizadas para el bien de los demás.
   En pleno cambio de siglo, el dieciocho de marzo de 1900, llegaba al mundo una niña más. Hija única nacida en una pudiente familia. Pero así como el nuevo siglo llegaba trayendo muchos cambios y esperanzas al mundo, la niña creció con la convicción de que tenía una gran misión. Y no se dejó impresionar o seducir por las facilidades que el dinero le podía ofrecer. Al revés, cogió las riendas de esa suerte que la vida le regalaba y la condujo hacia la realización de su sueño de ser misionera. Nicolina Martins de Castro es esa niña y se convirtió en una mujer muy adelantada a su tiempo.
   Concluyó sus estudios en buenos colegios, un lujo en aquella época. Estudió en una gran metrópolis, pues donde vivía su familia —un pequeño pueblo rural del Estado de Minas Gerais, en Brasil— no habían escuelas. 
   Al concluir magisterio, otra gran pasión de su vida, Nicolina ayudó en la administración de la propia escuela y dio clases, con lo que adquirió muchos conocimientos en gestión y docencia.   En cuanto pudo, se fue a estudiar en Francia para hacer el noviciado, tomar los hábitos y convertirse en misionera. Pero a su padre, recién viudo,  a pesar de que admiraba la religiosidad de su hija, no le gustó la idea de tenerla lejos,  y mandó que la trajeran de vuelta. 
   Uno puede retrasar el llamamiento que le hace su corazón, pero no se olvida; y en cualquier momento, a la primera oportunidad, la persona corre hacia la realización de su más íntimo deseo.
Nicolina, obediente, volvió a Brasil y empezó a acompañar a su padre en sus visitas por las haciendas de su propiedad. Y fue en una de esas ocasiones cuando conoció al que sería su gran amor, compañero de vida y padre de sus catorce hijos. Su amor fue un amor prohibido, pues Ignácio era de familia pobre. Pero la joven y perseverante Nicolina, que veía con los ojos del corazón, solo se fijó en las cualidades de aquel hombre romántico y amable —virtudes que logró mantener a lo largo de toda su vida.
   Se convirtieron en un matrimonio hospitalario, acogedor, que ayudaba a los pobres y enfermos. Nicolina cumplía su vocación de misionera, con la pasión por la enseñanza siempre presente en su mente y corazón. La pareja era como un árbol en el que abundaban los buenos frutos. 
   A Nicolina le molestaba mucho el hecho de que en su pueblo no hubiera ni una escuela, y que los niños, en muy tierna edad, se fueran a trabajar en el campo, o estuvieran muy ociosos, perdiendo la oportunidad de adquirir nuevos conocimientos y desarrollar otras capacidades. Movida por esos sentimientos, Nicolina puso en marcha un plan acorde su vocación en cual podría usar sus conocimientos y pasión por la enseñanza. 
   La cumbre de su perseverancia llegó el día en que decidió establecer un aula bajo el cobijo de un gran árbol que existía en las tierras de su padre. La gameleira, árbol gigante, de de tronco y copa muy anchos, y que puede llegar a medir hasta veinte metros de altura fue el lugar elegido por Nicolina para empezar a dar clases a todos los niños y jóvenes de su pueblo. Como una metáfora, su visión para la educación en su pueblo era como un gran árbol, que se sobresale en la silueta de las ciudades, y que puede ser visto desde lejos, sirviendo de punto de referencia, convirtiéndose en parte del urbanismo de la ciudad que crece respetando los límites del viejo gigante. Manteniendo sus raíces, ampliando sus ramas y dando frutos —así veía a sus alumnos transformados por la educación.
   En el tronco de la gameleira, fijó una pizarra, carteles y paneles educativos. Cogió trozos anchos de madera e hizo bancos para los alumnos. Consiguió dinero para hacerles uniformes, comprar lápices y cuadernos. Elaboró y organizó toda la documentación necesaria para el control pedagógico y administrativo. Nacía una escuela! Surgía una profesora  misionera!
   Cuando todo estaba listo, Nicolina fue de casa en casa a pedir a los padres que enviaran a sus hijos de todas las edades a la escuela en el día concertado. La escuela estaba preparada para servir de puente hacia una nueva realidad para los niños y adolescentes de la ciudad de Sapé —hoy nombrada Guidoval.
  A diario, la profesora empezaba la clase enseñando valores cívicos a los alumnos. Ellos, debidamente uniformizados, estudiaban todos juntos a pesar de las diferentes edades, ¡al aire libre! Festejaban las fechas religiosas y históricas más importantes.
   A cierta altura del curso algunos alumnos empezaron a tener problemas de asistencia. La profesora, atenta, visitó a las familias y descubrió que muchos de ellos tenían tanta hambre a media mañana que no conseguían estudiar, perdiendo la concentración y el interés. Inconformista, consiguió dinero suficiente para empezar a ofrecer merienda a sus alumnos en su propia casa.
   Cuando todo estaba funcionando bien (alumnos puestos en el ritmo de los estudios, las exigencias básicas de la Secretaría de Educación observadas), invitó al inspector de educación de la provincia para conocer la escuela. Cuál fue la sorpresa del funcionario al llegar al lugar esperando encontrar a una escuela con paredes, y encontrar una sencilla, pero impecable estructura escolar preparada debajo de aquel gran árbol. Aquel hombre tuvo visión, no consideró la simplicidad de lo que veía, sino la perfección y amor con que todo funcionaba, y puso en conocimiento del Gobernador de la provincia el gran trabajo altruista y de gran calidad hecho por Nicolina. Así, la escuela obtuvo autorización legal para funcionar como cualquier otra, y fue nombrada "Escola Reunidas da Fazenda do Bom Sucesso".
   Con el paso de los años, se construyó un edificio para albergar la escuela, que funciona hasta el día de hoy, con toda la estructura común a todas las escuelas rurales. La gran idealista, fuerte y caritativa mujer realizó su sueño y el de muchas familias —todo eso con muchos hijos bajo su responsabilidad. Llegó a fundar otras dos escuelas en otras ciudades. 
   La educación es la herramienta que transforma vidas en nuestra sociedad. Nicolina lo sabía, vivió y compartió su visión con los demás, poniendo en práctica todo el conocimiento que pudo adquirir y desarrollar. Fue su propia vida una gran lección para todos. Valientemente asumió su misión, se entregó totalmente, vivió una vida al servicio de la educación. En una época en que la mujer no tenía la voz que tiene hoy, se hizo escuchar por la fuerza de sus argumentos y por la convicción que contagia a todos a su alrededor.  Era optimista, pero disconforme con la ignorancia que aplastaba a los menos favorecidos por el sistema. 
   La historia de mi abuela, Nicolina Martins de Castro Arantes, se mezcla con la historia de la educación de los pueblos de Sapé, Guidoval y Ubá, en Brasil, y hasta hoy resuena en la memoria de los que fueron favorecidos por su convicción y valentía en los principios del siglo XX.
Ignácio Arantes y Nicolina Martins el día de su boda, el 03 de septiembre de 1921.
Nicolina Martins de Castro en la década de 1920.
Más o menos así es una gameleira...


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